Las miradas de las documentalistas Lourdes Grobet, Graciela Iturbide y Lotty Rosenfeld se entrelazan con las de fotógrafos de distintas partes del mundo en la más reciente edición de PHotoESPAÑA. Nuestra corresponsal Nina Syed nos lleva a través de las exposiciones que revisitan la militancia visual de estas tres artistas latinoamericanas, cuyas trayectorias han explorado, durante décadas, la memoria comunitaria mediante el teatro, acciones colectivas al margen de regímenes autoritarios y las historias cotidianas en las que la mujer ocupa un lugar central.
PHotoESPAÑA 2025 inauguró su edición 28 con una programación diversa que reafirma su papel como una de las plataformas más importantes para la fotografía y las artes visuales en España y el mundo. A través del lema Después de todo, el evento plantea la evolución de la fotografía como un medio en su capacidad de documentación histórica al igual que su rol como una herramienta expresiva ante la evolución y la incertidumbre cultural, social y política.
En esta entrega, la presencia de la mujer latinoamericana cobra una relevancia especial. Tres figuras fundamentales del arte visual latinoamericano –Lourdes Grober, Graciela Iturbide y Lotty Rosenfeld– destacan a través de exposiciones que revisitan sus obras más emblemáticas. Desde distintos enfoques y territorios, las artistas utilizaron la imagen como forma de resistencia, exploración cultural y reivindicación política durante las últimas décadas del siglo XX y entrado el XXI.
Hemos estado cerca de esas obras, y nuestro recorrido comenzó en la Fundación Casa de México en España, dónde se encuentra la exposición Lourdes Grobet y el Laboratorio de Teatro Campesino. Grobet (Ciudad de México, 1940-2022) es un personaje importante en la fotografía mexicana, de quien se reconoce un trabajo que ha retratado la cultura popular y las prácticas comunitarias en México. A través de un extenso e íntimo archivo visual producido entre las décadas de 1970 y 1990, la fotógrafa documentó el trabajo del Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena (LTCI), una iniciativa artística que usó el teatro como medio de expresión colectiva a lo largo de varias comunidades rurales e indígenas de México.

De esta investigación se exhiben 73 fotografías seleccionadas entre más de 25 mil imágenes capturadas por Grobet durante su tiempo con el LTCI. El laboratorio teatral con el que colaboró fue impulsado por la dramaturga María Alicia Martínez Medrano, quien promovió un espacio de creación colectiva entre comunidades originarias del sureste mexicano. El proyecto fue integrado por personas originarias de los pueblos chontal, chol, zoque, maya, mayo y náhuatl. El trabajo con estas comunidades impulsó la recuperación de la tradición oral y el fortalecimiento y valorización de las lenguas indígenas de estos pueblos.
Algunas de las interpretaciones teatrales que se encuentran en las fotografías incluyen X´Ocen, El Evangelio Según San Mateo (producido especialmente para la ocasión de Semana Santa) y Romeo y Julieta de William Shakepeare en versión oxoloteca, en la cual María Alicia Martínez Medrano interpreta la obra como una historia de la muerte del amor, y al amor como algo subversivo ante la sociedad, explicando: «Los indígenas y los campesinos mexicanos no creen en la muerte y por ello en esta versión oxoloteca Romeo y Julieta no mueren». Juan José Gurrola, dramaturgo y artista mexicano, ha descrito al LTCI como el productor de un teatro muy maduro que existe por el esfuerzo de un grande equipo de escritores y artistas. Gurrola entendió este colectivo como uno que tenía una conciencia fuerte de la relación del teatro con el entorno y la comunidad. A través de su documentación, Grobet retrataba a al LTCI como un movimiento comunitario y un acto político donde la fotografía se convertía en parte del proceso teatral.
“Deseo que las fotografías transmitan esta historia viva. Es un homenaje a María Alicia, al Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena, a todos los actores, mujeres y hombres que han colaborado durante más de cuarenta años y que continúan proyectando los valores de su propuesta teatral”, expresa Grobet en el libro Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena. Medio siglo de historia, el cual recibió el Best Historical Book Award en Les Recontres de la Photographie de Arles, Francia en 2023.
Esta muestra dedicada a una importante fracción de la historia comunitaria de México fue comisariada por Beatriz Mackenzie y Ximena Pérez Grobet. Se podrá visitar hasta el 31 de agosto de 2025.

En la Fundación Casa de México, en España, también se puede visitar la exposición Cuando habla la luz de la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide. Iturbide (Ciudad de México 1942) es una de las creadoras de imágenes más reconocidas de América Latina. Su obra, en blanco y negro, se enfoca en las tradiciones y las realidades de los pueblos indígenas de México, con un enfoque en las costumbres cotidianas de la mujer. En sus palabras, la fotografía era para ella un ritual: «Salir con la cámara, observar, fotografiar los aspectos más mitológicos de las personas, luego ir a la oscuridad y seleccionar las imágenes más simbólicas”, expresó en una ocasión. Iturbide inició su carrera como asistente del fotógrafo Manuel Álvarez Bravo, y luego desarrolló un lenguaje visual único a través de una estética poética a través del realismo mágico, creando imágenes simbólicas y oníricas para representar lo cotidiano. Este año, Iturbide fue la ganadora del Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025, quien, de acuerdo al veredicto de la fundación que entrega los galardones, presenta un “mundo hipnótico, que parece situarse en el umbral entre la realidad más cruda y la gracia de una magia espontánea.”
Cuando habla la luz es una muestra que recopila algunas de las fotografías más icónicas de la mexicana, incluyendo imágenes de series como El baño de Frida, en el cual documenta la reapertura de un aseo de Frida Kahlo en la Casa Azul. La muestra también incluye Magnolia, de la serie tomada en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, en las décadas de 1970 y 1980, donde retrata con intimidad a las muxes, personas de sexo masculino que adoptaron roles tradicionalmente femeninos en la sociedad zapoteca, dónde se aceptaron como parte de un tercer género. El recorrido fotográfico incluye piezas de series como Nuestra señora de las iguanas (1979), ¿Ojos para volar? (1989) y Jano (1981). Su obra se distingue por la profunda empatía y respeto por las comunidades que retrataba mediante una conexión genuina, otorgando una cualidad poética al trabajo. Esto se ubica especialmente en series como Juchitán de las mujeres (1979-1988), que Iturbide logró desarrollar luego de vincularse con ellas a partir de sus oficios y vidas cotidianas.

Lotty Rosenfeld (Santiago de Chile, Chile, 1943-2020) es otra artista que destaca en esta edición de PHotoESPAÑA. Su trabajo se puede disfrutar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con la exposición By Pass. La frontera del signo, comisariada por Marta Dahó y Alejandra Coz. Rosenfeld fue una destacada artista visual, reconocida por sus contribuciones al arte político y feminista en América Latina. Formó parte de la Escena de Avanzada, un movimiento que nació posterior al Golpe de Estado chileno de 1973 y dio como resultado en un conjunto de obras, artistas y escritores que utilizaban el arte como medio de resistencia ante el régimen autoritario.
Una cita de la chilena resuena en su exposición de gran formato, dentro de PHotoESPAÑA ’25, recuerda su mirada transformadora del mundo. Recopilada por la fundación que ha reivindicado su trabajo, la frase dice: “Estoy comprometida con un quehacer en el cual busco consolidar una propuesta artística que se orienta a la reflexión sobre la incidencia del poder y sus códigos en la rutina de las individualidades. Intento abordarlos problemas abiertos entre las instituciones y la civilidad, a partir de una reflexión visual sobre las marcas de poder que operan entre los macro-espacios y los micro-espacios sociales”.

By Pass. La frontera del signo abarca más de cuatro décadas de producción artística, desde 1978 hasta 2020 de Rosenfeld. Durante la dictadura de Augusto Pinochet la documentación fotográfica se prohibía. Este contexto dio paso al inicio de la trayectoria de Rosenfeld como artista política, que comenzó con intervenciones en espacios públicos donde se protestaba en contra del silenciamiento del poder político-militar.
Como parte de varios movimientos y grupos políticos de resistencia ante la opresión de derechos humanos, Rosenfeld integró el Colectivo Acciones de Arte (C.A.D.A) que surgió en 1979, como respuesta a la dictadura. Formado por varios artistas, escritores y sociólogos, el colectivo organizó a lo largo de seis años varias acciones públicas de protesta, resaltando la importancia del arte como un acto comunitario. Dentro de la exposición en PHotoESPAÑA se observan imágenes de dichos actos de protesta. Unas de las acciones más conocidas, cuyas imágenes se exhiben dentro del espacio, es la acción prolongada NO+, la cual invitaba al rayado mural como práctica colectiva, luego adoptada como lema por organizaciones que iban en contra de las dictaduras.
La muestra también destaca el videoarte de Rosenfeld, siendo una de las primeras artistas de Latinoamérica en experimentar con este medio. Su obra audiovisual explora la marginación de poblaciones vulnerables ante instituciones opresivas y la obligación que tenemos de cuestionar estas estructuras y los límites que imponen. By Pass. La frontera del signo se podrá visitar hasta el 7 de septiembre de 2025.


























